Llevé unas pocas para compartir con mis compañeras de trabajo, y mientras le daban el último bocado se ofrecieron gustosas a hacer de conejillos de indias las veces que fuese necesario ;) Están deliciosas! Que las disfrutéis!!
Ingredientes: para unas 22 rosquillas aprox, dependiendo del tamaño que las hagamos.
- 400gr de harina común
- 80gr de azúcar
- 1 cucharada rasa de azúcar avainillado
- 1 sobre de levadura tipo Royal
- 1 cucharadita de café de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de café de canela molida
- una pizca de sal
- 1 cucharada colmada de anís en grano (lo molí un poco en la picadora)
- ralladura de medio limón y media naranja
- 70ml de aceite de oliva suave
- 3 cucharadas de licor de anís (usé "la asturiana")
- 1 cucharadita de postre de agua
- 3 huevos medianos
- 1/2 clara, de un huevo grande
- 60gr de azúcar glas
- 1 cucharadita de postre de licor de anís
- unas gotas de zumo de limón
- una pizca de sal
Preparación de la masa:
Reservamos 50gr de harina para cuando amasemos. Mezclamos en un bol los 350gr de harina restante con el resto de los ingredientes secos, el azúcar normal, el avainillado, la levadura, el bicarbonato, la canela, y el anís en grano. Los ponemos encima de una superficie plana formando un volcán. Le agregamos los ingredientes líquidos, licor de anís, el aceite, el agua, los tres huevos y las ralladuras de limón/naranja
Removemos bien con una cuchara hasta que se forme una masa un poco compacta.
Esparcimos los 50gr de harina que habíamos reservado y continuamos amasando con las manos hasta formar una masa elástica y un poco pegajosa, que se pegue un poco a las manos pero no demasiado. Si le añadiésemos más harina luego nos quedarían un poco duras.
Formamos una bola y la colocamos dentro de un bol, lo cubrimos con un paño y dejamos reposar la masa una hora.
Pasado este tiempo untamos las manos ligeramente con aceite. Cogemos pequeñas porciones de masa, formamos bolas del tamaño de una nuez más o menos, luego introducimos un dedo en el centro para formar un agujero.
Lo ensanchamos un poco haciéndolo girar con las manos. Las aplanamos un poquito con la palma de la mano o pasando ligeramente el rodillo por encima.
Las vamos colocando encima de una bandeja de horno cubierta con papel de hornear, dejando una pequeña separación entre ellas para que cuando crezcan no se junten.
Las introducimos en el horno previamente calentado a 180º durante 15-18min, dependiendo de vuestro horno, hasta que estén ligeramente doradas. Para asegurarse que están en su punto justo, lo mejor es coger una y partirla a la mitad. Las retiramos, apagamos el horno y lo dejamos con la puerta medio abierta. Luego aprovecharemos ese calor residual para secar el glaseado.
Mientras se enfrían un poco preparamos el glaseado:
Comenzamos a montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Cuando estén semi montadas le vamos agregando el azúcar poco a poco, una vez montadas le añadimos el anís y las gotas de limón. Nos tiene que quedar una textura un poco densa, si hiciese falta añadimos un poco más de azúcar. Bañamos las rosquillas con el glaseado por la parte superior, introduciendolas levemente en la glasa o con una cuchara. Yo le puse poca y delgada, preferí que no quedasen demasiado dulces.
Las vamos colocando en la bandeja y las introducimos de nuevo en el horno (apagado y con puerta medio abierta) para que se sequen con el calor residual, transcurridos aprox unos 10min.
Comprobamos con la yema de los dedos si ya está seco. También podemos dejarlas secar a temperatura ambiente aunque si hay humedad en el ambiente le llevara mucho más tiempo.
Se conservan perfectamente durante dos semanas, aunque no creo que os lleguen a durar tanto :-)





















































